En esta mañana soleada del 30 de marzo de 2012, tres funcionarias  del Ministerio de Empleo y Seguridad Social cuya identidad se reservan, caminaban por  una calle madrileña del distrito de Chamartín, en los treinta minutos de su desayuno. Comentaban, la disparidad de datos según las fuentes informativas, de la incidencia de la huelga de ayer 29 de marzo, y de las manifestaciones que concluyeron la jornada de huelga. Solo una de las tres no acudió a trabajar ayer, por lo que debatían si los datos reales de la huelga serían un 30 o 33 % en la Administración, tomándose  a sí mismas como muestreo. De las dos que no habían secundado la huelga solo una de ellas era eventual, la otra se lamentaba de que solían recaer las acciones y derechos sindicales como la huelga en el colectivo de funcionarios al ser este uno de los más estables de los que componen el espectro de trabajadores en el estado, hasta ahora.  Un  hombre joven de color les entrega un folleto de publicidad de “compro plata”, y una de las tres, que toma con una sonrisa el folleto, le dice:
-Disculpe, ¿ se considera usted de clase media?
El hombre de color  sonríe, y le responde:
-Yo soy clase baja, muy baja.
-¿Y es usted de Guinea?.
-No señora, soy dominicano.
-Perdone mi atrevimiento, es porque le oí hablar castellano, y la pregunta es porque muchos españoles trabajan en lo mismo que usted y se consideran clase media, en función de esa creencia votan.
El dominicano ríe a carcajadas  y dice:
-No me gusta decir cosas feas, pero dicen que en mi país somos tercermundistas, y veo en España gente que lo está pasando bastante peor, pero allí sabemos cual es nuestra clase aunque tengamos una casa de madera y por dentro comida y los mejores televisores y comodidades.
-Entonces, con el trabajo que hace, ¿no se considera usted empresario?
El dominicano vuelve a reír a carcajadas mostrando sus dientes blancos que contrastan con su piel oscura.
-No señora, en mis tres trabajos sumo 1800 euros al mes.
-¡Mas que nosotras!- Exclaman las tres-
-Y más que nuestro jefe! – exclama una de ellas- Mientras ríen los cuatro.
-¿Qué  podemos hacer señor para que los pobres de este país con un piso o un chalet que es del banco, o una segunda vivienda no se consideren clase media? ¿Pueden ustedes enseñarnos?. Ustedes no se consideran gato, saben que son un ratón.

Llegan a la esquina de una calle donde las tres funcionarias, como tres ángeles (no sabemos si caídos) anunciadores, toman un camino distinto al dominicano, y se despiden de él:
-Que usted tenga mucha suerte.
-Muchas gracias señoras. Ustedes también.
Y todos  siguen riendo, y preguntándose por qué en España, tantos ratones han perdido su conciencia de clase y del peligro, y se han considerado gatos en el mismo instante anterior  en el que van a ser devorados. (Y por su voto).

Fuente informtiva: Tres funcionarias del Ministerio de Empleo y Seguridad Social a 30 de marzo de 2012
 ____________

Leave a Reply

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

- Copyright © Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía (POETAP) - Skyblue - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -