Olivier Herrera Marín, Presidente de POETAP

He recibido este correo de Luis E. Aguilera, firmado por el mismo y por Reynaldo Lacamara comunicándome el fallecimiento de Aristóteles España en la mejor y más creativa etapa de su vida, a los 56 años, y por mi, NUESTRA, estrecha vinculación poética y personal con Chile, por la vida y la poesía, por la dimensión poética, social y humana de Aristóteles España, estimo que POETAP ha de hacerse eco de la lamentable noticia y solidarizarse con su familia presentándole sus respetos a sus allegados, a los poetas y poetisas chilenos/as y a la gran familia de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).
Desde Alcossebre a orillas del Mediterráneo (España) con un fuerte, sentido y solidario abrazo para sus más allegados y toda la gran familia de Aristóteles España, Luis E. Aguilera, Reynaldo Lacámara, la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).,
 
FALLECIÓ EL ESCRITOR MAGALLÁNICO: ARISTÓTELES ESPAÑA
 
Aristoteles_Espaa> La Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Gabriela Mistral, Región de Coquimbo, tiene el sentimiento de comunicar el sensible fallecimiento de nuestro amigo y gran poeta Aristóteles España (Q:E:P:D). Fundador de nuestra filial Regional el 31 de junio de 1985, en la ciudad de Coquimbo, como encargado de relaciones  nacionales de la época.
> Aristóteles España, falleció esta madrugada en Valparaíso a la edad de 56 años. Su cuerpo será trasladado a Punta Arenas, pero mañana viernes a las 10.00 hras habrá un responso en la Iglesia de los Sagrados Corazones de Valparaíso (al final de la calle Uruguay, frente a la Facultad de Medicina).
> Nuestro Directorio a nivel Regionaol y nivel Nacional quieren manifestar nuestros mas sinceros cariños y respeto para la familia.
Reynaldo Lacamara Calaf
Presidente Nacional
Luis E. Aguilera Director Nacional
Presidente
Sociedad de Escritores de Chile (SECH),
Filial Región de Gabriela Mistral-Coquimbo

Destacado escritor de Magallanes
En la ciudad de Valparaíso falleció este jueves el poeta chileno Aristóteles España a la edad de 56 años.
Los medios de prensa de la Región de Magallanes informaron que se esperaba que sus restos fueran trasladados hasta la ciudad de Punta Arenas, para descansar en el cementerio municipal de la ciudad.
“La poesía me enseñó a ser libre y a creer en la diversidad. Escribir poesía en un campo de concentración como Dawson fue escribir un canto de amor en medio de la muerte”, relató en una entrevista a Punto Final, que aparece  en su blog junto a una serie de poemas y reflexiones que realizó durante el 2010.
> Su talento literario le valió adjudicarse el premio “Gabriela Mistral” en 1983  y el premio latinoamericano Rubén Darío, que le fue otorgado por el  Ministerio de Culturad de Nicaragua en 1985.

El poeta de Dawson
Nacido en Castro, Aristóteles España es licenciado en derechos humanos en el Instituto Argentino por los Derechos del Hombre, y tiene estudios en comunicaciones y guión cinematográfico. Ha publicado entre otros libros Incendio en el silencio (1978), Equilibrios e incomunicaciones (1980), Dawson (1985), Contra la corriente (1989), El sur de la memoria (1992), Poesía chilena: la generación NN (Antología, 1993), Los pájaros de post-guerra (1995), Tardes extranjeras y otros poemas (1998) y Materia de eliminación (1998). En 1983 obtuvo el Premio Gabriela Mistral de la Municipalidad de Santiago; en 1985, el premio especial Rubén Darío por el libro Dawson, del Ministerio de Cultura de Nicaragua y en 1998, el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile y el Consejo Nacional del Libro por Materia de eliminación. Trabaja en la Fundación Educacional de Chuquicamata, en el Departamento de Extensión y Comunicaciones y dirige talleres de literatura en la Universidad Arturo Prat. Aristóteles España fue quizá el prisionero político más joven en Isla Dawson, Punto Final conversó con él de este y otros temas.
Usted fue uno de los prisioneros políticos más jóvenes de Isla Dawson. ¿A 30 años del golpe de 1973, cómo recuerda aquel suceso?
“Con mucho dolor aún. Fui detenido por la Fuerza Aérea a los 17 años de edad. Era presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Magallanes. También dirigente regional de la Juventud Socialista. Me llevaron a la Base Aérea Bahía Catalina y posteriormente a Dawson, con un grupo de cuarenta dirigentes políticos, sociales y juveniles de Punta Arenas. A Francisco Alarcón, dirigente comunista, lo desnudaron y hundían en el Estrecho de Magallanes, en redes de pesca. Al resto, nos tenían convencidos de que nos iban a ‘fondear’. Sentíamos pánico. Además, todos vestíamos ropas livianas y estábamos muertos de hambre. Fuimos recibidos por el mando naval en la playa, y con infantes de Marina armados hasta los dientes. Se nos comunicó que éramos prisioneros de guerra, que estábamos en Isla Dawson y que seríamos tratados de acuerdo a los convenios de Ginebra. Esa fue la primera gran mentira. No sólo nos torturaron salvajemente sino que, además, practicaron simulacros de fusilamiento con los presos, nos hacían comer comida hirviendo, fuimos sometidos a un régimen de trabajos forzados que consistía en cavar hoyos y zanjas, colocar postes, botar árboles en medio de golpes e insultos. La idea, como me dijo un oficial de la Armada ‘es que pierdan la capacidad de pensar, ustedes deben entender que son sólo números’; en mi caso era el F-13.
> Recuerdo a Clodomiro Almeyda, Orlando Letelier, Sergio Bitar, Aniceto Rodríguez, y al Dr. Arturo Jirón, quien me cuidó cuando fui sometido a torturas y me envió al hospital naval de Punta Arenas, junto a José Tohá y Orlando Letelier. Otros dawsonianos con quienes tengo historia fueron Sergio Urrutia, Osvaldo Puccio (hijo), Sergio Cárdenas, Fulvio Molteni, Manuel Reyes, Antonio González Yacksic, con quienes conversábamos cosas de este mundo y del otro. Historia aparte fue nuestro traslado al campo de concentración de Río Chico, una réplica en miniatura de un campo nazi. No lo podíamos creer. Nunca pensé que eso iba a suceder en Chile. A treinta años de esos sucesos pienso que nuestro país estaba enfermo del alma. Yo era un adolescente que adhirió a la causa de los desposeídos y por eso me castigaban”.
¿De qué manera influyó la prisión en su poesía?
“Me enseñó a entender el mundo desde otra perspectiva, aparte de la ideológica. Aprendí que el poder total distorsiona a los seres humanos y su visión se vuelve reduccionista, excluyente, y que los dictadores se creen enviados de Dios, de cualquier signo sea la dictadura y cualquiera sean sus dioses. La poesía me enseñó a ser libre y a creer en la diversidad. Escribir poesía en un campo de concentración como Dawson fue escribir un canto de amor en medio de la muerte. La prisión influyó en mi poesía para darle un carácter más cósmico. Mi libro Dawson es un texto que se inscribe en el género testimonial, pero al releerlo me di cuenta que está vigente porque logró atrapar el tiempo, y a una remota isla en el paralelo 53 sur de este mundo”.
Su generación fue importante en el sentido de representar la resistencia contra la tiranía desde la palabra escrita. ¿Es la poesía (al decir de Gabriel Celaya) un arma cargada de futuro?
“La poesía es poderosa en el sentido de representar los vientos de la historia y de no sucumbir ante los cantos de sirena del poder de turno. En ese sentido, adquiere mayor fuerza en su expresión creadora durante los períodos de dictadura, sean de Izquierda o derecha. Mi generación, junto con salir a las calles a luchar contra el tirano, mantuvo una actitud ética y de responsabilidad frente a la palabra escrita. Además, siempre estuvimos cerca de los escritores que se habían quedado en Chile, como Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Miguel Arteche. Estuvimos cuando regresó Gonzalo Rojas, nos acercamos a Manuel Silva Acevedo, Jaime Quezada, Floridor Pérez, Stella Díaz Varín, Cecilia Casanova, Edmundo Herrera, Rolando Cárdenas, Miguel Morales Fuentes. Y muchos otros. Contribuimos a organizar concursos, revistas como La Gota Pura, cuyo creador fue Ramón Díaz Eterovic y La Castaña, de Jorge Montealegre”.
¿Es tan NN su generación, como generalmente se la califica?
“Fuimos NN en el sentido de la marginalidad casi total, sin apoyo del mundo académico ni de becas ni trabajos públicos. Muchos fuimos dirigentes clandestinos de las juventudes opositoras a la dictadura. Habíamos estado en las cárceles siendo muy jóvenes, como Raúl Zurita, Jorge Montealegre, Mauricio Redolés, Heddy Navarro, Bruno Serrano. Nuestros refugios muchas veces eran la Biblioteca Nacional y los bares. Eso sí, creo que hicimos un aporte a la literatura escribiendo desde el miedo, desde el terror con textos que quedarán en la memoria histórica”.
> Usted participó en la Unión de Escritores Jóvenes, de la Sech. ¿Cómo recuerda esa experiencia?
“Nosotros fuimos la continuidad de esa experiencia que desarrolló en 1976 Ricardo Wilson (¿qué será de él?). Nos denominamos Colectivo de Escritores Jóvenes. Los dirigentes fueron Carmen Berenguer, Diego Muñoz, Ramón Díaz Eterovic, Jorge Montealegre y el suscrito. Me tocó presidir este Colectivo en 1985. Un año antes, organizamos el Primer Encuentro de Escritores Jóvenes de Chile, en la Sech. Allí, por primera vez y ya con un movimiento político, social y estudiantil más o menos desarrollado, se muestra a una generación de creadores que venía desarrollando una enorme labor en las regiones. A este evento llegaron delegaciones de todo Chile. No sé cómo lo hicimos, pero había un ambiente bastante ideologizado, fruto de nuestras experiencias; los temas programáticos tenían que ver con nuestro desarrollo escritural y como telón de fondo, el retorno a la democracia. Los temas estéticos no fueron relevantes. Una época dura, sin duda”.
¿Cómo ve hoy a esa generación de escritores? ¿Cuál diría que es su mayor aporte en el Chile de hoy, literaria y políticamente hablando?
“Es -somos- una generación audaz y sin miedo que hoy está disgregada, pero que mantiene siempre una preocupación por lo social y por la difusión editorial, y un respeto absoluto por la palabra. Pía Barros es un ejemplo, dirige talleres, editoriales alternativas, su escritura es de gran calidad. Ya vendrá la hora del análisis, de los recuentos. Aparecimos casi cerca de los treinta años en el mundo editorial y todo el mundo nos mira con desconfianza. Los muy jóvenes dicen que fuimos más comprometidos con lo político que con lo poético, y los viejos nos miran con sospecha.
Fuimos dignos de la historia literaria del país; continuamos lo que décadas atrás realizó la generación del 38 en el ámbito político. Pero fuimos cómplices con la generación del 50, con Teillier, Lihn, Martín Cerda, y amigos de los creadores de Tebaida y Trilce. Los contenidos de nuestras propuestas no te los podría decir, porque estamos en la mejor etapa en lo creativo. Y en lo político, somos diversos, y eso se nota en el gobierno del presidente Lagos”.
Respecto a los derechos humanos, ¿cree que en Chile habrá verdad y justicia de manera real?
“En Chile nunca va a existir justicia de manera real, eso lo tengo claro. El país está demasiado polarizado y los bandos en pugna no ceden en sus posiciones, de tal forma que tendrán que desaparecer los protagonistas para aquietar las pasiones. Pero en los círculos intelectuales y culturales la pugna va a seguir por mucho tiempo.
> Acá hay que tener claro que esa generación se equivocó. La Izquierda y la derecha. Pero hoy hablan ambos sectores como héroes. El absurdo total”.
> En cuanto a su trabajo, ¿prepara algún libro?
> “Terminé la novela Chayanco que narra historias de la visita de Charles Darwin a Chiloé. Tengo varios libros de poesía inéditos. Mi vida ha sido y será siempre la poesía”.
Finalmente, ¿cómo recordará estos treinta años en lo personal?
“En paz conmigo mismo. Y a los torturadores que conozco les deseo lo mismo, pero no sé si podrán dormir. El 11 de septiembre en la mañana, donde quiera que esté, voy a escribir un poema de amor”
ALEJANDRO LAVQUEN
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LA VENDA
(Del libro “Dawson”, 1985)
La venda es un trozo de oscuridad
que oprime,
> un rayo negro que golpea las tinieblas,
> los íntimos gemidos de la mente,
> penetra como una aguja enloquecida,
> la venda,
> en las duras estaciones de la ira
> y el miedo,
> hiriendo, desconcertando,
> se agrandan las imágenes,
> los ruidos son campanas
> que repican estruendosamente,
> la venda,
> es un muro cubierto de espejos y musgos,
> un cuarto deshabitado,
> una escalera llena de incógnitas,
> la venda,
> crea una atmósfera fantasmal,
> ayuda a ingresar raudamente
> a los pasillos huracanados
> de la meditación y el pánico.
> ARISTOTELES ESPAÑA
> Un presente y una ardilla llena de colores


> Qué es el presente? me decía un estudiante de la ciudad de Buenos Aires;

> puede ser una casa, le respondí, o el beso de la mujer que amas,

> puede ser un grillo con alas, un automóvil abandonado lleno de ratones
> en Nueva York o una gatita en Chiloé maullando porque no puede volar
> y la golondrina que le hizo cariño está sentada en una nube.

> El presente está lleno de calcomanías con la palabra tugurio,
> el presente es un país que perdió con Brasil en un campeonato de fútbol;

> el presente es una ardilla en París, jugando a ser una perrita
> desde un edificio lleno de helicóteros,

> el presente son los colores del amor, rendijas donde entra el aire
> con sus candados y sus alegrías con mucha música y tambores;

> el presente es el amor a una mujer que me ama
> y está llena de ciudades ella en su país, en su tierra natal,
> y viaja a Chile, vamos a Isla Negra, a todas partes donde está
> el presente vestido de corsario, de niño, de gnomo, de pajarito.

> El presente es una montaña llena de mar y todo el oceáno pacífico
> está en la montaña, y de todas partes sale sangre y besos y tienes
> que contarle a tu almohada que el presente es igual a ella,
> me refiero a la almohada, y un amigo viajó desde el desierto
> para hablar de poesía, de camiones super políticos
> y de cómo la Estrella Fundamental seguía viva en el desierto chileno,
> y caía la lluvia en Valparaíso y todo estaba gris por la neblina,
> y el presente está ahí, sentado frente al mar de Chile
> y no sabe que hacer el presente, porque hay un bote y una luna
> en el mar que solo lee poesía y juega con los peces y ahí está el presente.

> Aristóteles España
> Agosto 16 de 2010, Valparaiso. Publicado por aristoteles españa en 23:29
> Etiquetas: Poesía  domingo 15 de agosto de 2010
> La mueca del miedo

> El miedo aparece como una canción chilena, uruguaya, o de cualquier lugar;
> sólo te dice: hola persona, hola gato,
> y el miedo se vuelve artista de circo,
> se ilumina, puede incluso escribir un poema,
> porque sabe que su nombre es Miedo.
> Le cuento más cosas amigos lectores:
> el miedo puede tener nombre de poeta, de músico,
> el miedo puede ser cualquier presidente del mundo,
> el miedo puede ser una mujer hermosa atrapada
> por el deseo de su compañero que la desviste y la vuelve loca;


> el miedo tiene que ser tonto de repente porque es una palabra,
> y como sabe que es una palabra puede ser inteligente cuando desee,

> veamos más cosas:

> el miedo puede ser una ventana, un reloj, una pistola, un aeropuerto.

> Hace años visité a una amiga que tenia miedo en la habana
> y le dije que el miedo que tenía era porque no hacía el amor,

> y tenia miedo su abuelo, tenía miedo su cuerpo,

> y cuando estuve hace poco en buenos aires igual tenía miedo,
> murió mi niña, poca gente sabe mi vida privada de poeta.
> Y tuve miedo porque llegó una mujer llena de miedo
> y me acompañó a los grandes espacios del mundo de mi exilio.

> Tiene miedo la gente que vuela sin mi acento y los amigos
> que piensan que yo soy un descarriado, que sólo ellos valen,
> que ellos son lo mejor del mundo,

> no saben que tengo miedo cuando vuelo, cuando voy al puerto
> de valparaíso y los peces me hablan, me dicen hola compañero,

> ellos, algunos amigos,
> no tienen miedo porque son aburridos y tienen paz y no vértigo:
> tengo miedo siempre, ahora de mi vida de poeta porque el miedo
> es parte de mi infancia, se mueren amigas y amigos
> y nadie tiene miedo porque el miedo es una palabra,
> ahora el miedo no provoca paz, provoca miseria,
> provoca lejanos abismos donde hay ríos sin miedo.

> Tengo miedo de mi mismo, el miedo me llama todos los días
> pero no tengo teléfono ni celular.
> El miedo me dijo que tengo que aprender a ser feliz solo,
> cuando tuve dinero estaba todo el mundo con el miedo mismo,
> tengo miedo de un perro loco que me ladra y creo que es un gato,
> todo se confunde cuando uno tiene miedo,
> entonces, todo vuelve a ser tranquilo en la tarde de valparaíso,
> porque hay miedo en la gente, sus rostros tienen miedo
> de pequeños instantes.

> Y ahora tengo miedo porque deseo escribir un poema sin miedo,
> pero no puedo
> entrar a la página en blanco,
> es puro miedo, lectores,
> entrar a una página en blanco es el miedo mismo,
> y tengo miedo porque la tarea del poeta, es
> vencer al miedo,
> decirle chao, adiós,
> y entrar al infinito como un ajedrez lleno de metáforas,
> y ayudarlo,
> para que el miedo no tenga miedo.

> Aristóteles España
> Valparaíso, Chile, agosto 13, 2010

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